El Hotel llegó a adquirir tanto prestigio que en 1928 muchos de los asistentes a la Conferencia Panamericana de la OEA celebrada en Cuba, fueron sus huéspedes.

En su amplia galería de huéspedes ilustres se cuentan anécdotas sabrosas como la ocasión en que el célebre tenor Enrico Caruso , atemorizado por el estallido de un artefacto explosivo en el Teatro Nacional donde actuaba se espantó tanto que corrió a refugiarse sin cambiar sus ropas y maquillaje al Hotel Sevilla donde se hospedaba.
En otra ocasión, la famosa cantante Josephine Baker, quien había sido rechazada en el Hotel Nacional por el color de su piel, fue acogida en el Sevilla, declarada Huésped Ilustre y se le organizó una conferencia de prensa, todo lo cual constituyó un gran show publicitario para el Hotel.
El 1 de enero del año 1959, al triunfar la Revolución Cubana, el dueño del Hotel Sevilla Don Battisti y Lora se asiló precipitadamente en la embajada uruguaya y poco más tarde el Hotel pasa a ser propiedad del Estado Revolucionario Cubano. Hasta 1965, el hotel continuó prestando sus servicios, fundamentalmente al turismo nacional. Entre 1966 y 1969, se hizo una reparación general y se adaptaron locales destinados a una escuela de hotelería.
El actual hotel-escuela se inauguró como tal en octubre de 1969, con capacidad para 400 huéspedes en sus 188 habitaciones, y dos albergues para 200 estudiantes becados. Hasta la fecha ésta escuela posee el honor de haber formado a la gran mayoría del personal hotelero del país. Veinte años después, en 1989, se iniciaría una revitalización completa del hotel Sevilla, remozando completamente su aspecto. En 1993 abre nuevamente sus puertas con el esplendor que siempre lo caracterizó, pero modernizado con el nuevo concepto de confort y del servicio hostelero internacional.